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Louis de Poudereux on Facebook

08 noviembre 2009

El tipo que se peinaba escupiéndose los cabellos

Seguimos, también en domingo, dando lo mejor de nosotros mismos con otro relato de hilarante comicidad. Como fondo el tan recurrente tema de las redes sociales. Con este texto participamos en un certamen de La Rioja.

El tipo que se peinaba escupiéndose los cabellos


La realidad virtual hoy en día es cualquier relación física. La realidad, que no virtual, está en el ordenador, en la red. Después de años de acercamiento a la llamada digital, dimos varios pasos para llegar y ya recorrimos todo el camino. No ha sido fácil: maquinitas, agendas electrónicas, discos duros, casetes, tarjetas, reproductores, CDS… Todo ello queda hoy en día obsoleto cuando sabemos que podemos comprar el pan o sellar el paro desde la comodidad de nuestra casa.

Pero para todos no es así y eso hay que respetarlo. Manolo Sacopienso era uno de ellos. Allá donde iba todos los días escuchaba, veía o leía “palabritas” como eBay, Facebook, Twitter, Habbo, Blogger y muchos más. Al principio creyó que tal vez eran bebidas hasta que se pidió un “eBay” en el bar de Paco. Todavía se están riendo. Repasó el Teleprogramas, el plano del Metro… pero no encontró la solución.

-Tengo 357 amigos en el Facebook, machooooo. Escuchaba Manolo de un ensapillado que estaba en la esquina.
-Está claro, era un bar, club o asociación, pero como había podido contarlos a todos. Se preguntaba Manolo contrariado.
-Google se convierte en el principal buscador. Decía otro jicho poseído por el diablo.
-¡¡¡Ha vuelto Lobatón!!! Gritó dolorido el ignorante de Manolo.

Nunca podría determinar que pasaba aquí por lo que Manolo decidió seguir su camino. Su existencia realmente era complicada. Trabajaba en el alambre por el asunto de la inanición, había ganado la medalla de oro en Pekín dentro de la modalidad de fealdad Olímpica y tenía menos amigos que el cuñado de Rocky. Con todo esto, Manolo era feliz. Llamaba a las cosas por su nombre y odiaba que le intentasen tomar el pelo. Por lo demás, era un tío especial. En estos momentos, la única obsesión que tenia en mente era encontrar un posavasos de color negro que le hiciese juego con el resto de roña que tenia en casa, pero hasta ahora no estaba siendo tarea fácil…

Un día, un simiesco vendedor intentaba venderle un portátil. El por portátil entendía silla plegable. Aquel simpático vendescobas se aplicó para contarle las virtudes del aparatejo. Que si memoria virtual no se que, que si resolución no se cuantos, que procesador más majo, una RAM muy interesante…

-RAM? Vaya, Leche RAM. A lo mejor si tiene que ver con un bar… Pensó convencido.

Y el vendedor seguía con la troca:

-Podrá ver sus películas (esto le gustó), jugar a sus videojuegos (esto tampoco) y muchas cosas más. Tiene una ranura para CDS y DVDs…

Y aquí vio la luz Manolo. Eso no era una ranura… ¡¡¡Era un posavasos para el cubata!!!

-Me lo llevo. Dijo con aspecto de caco el señor Sacopienso.

El vendedor voló a la trastienda para empezar a organizar la venta. Allí le comentaba a su compañera:

-He encontrado el comprador en el que se inspiran los programadores y desarrolladores a la hora de crear sus páginas y negocios: el individuo que podrá hacer vida social, ya que puede tener éxito al saber que no le verán ese siniestro careto.

Louis de Poudereux
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