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Louis de Poudereux on Facebook

18 diciembre 2009

Torre de Éboli o Torreón de Pinto

España, el país de los castillos nos deja un completo e intenso legado de fortalezas regado por todo el territorio nacional. Pensando sobre todo en Castilla, Andalucía y el Levante español encontramos infinidad de ejemplos recogiendo épocas y construcciones de una gran parte de la historia del país. Sin lugar a dudas, podemos pensar sin temor a equivocarnos que gran parte de este catálogo arquitectónico se encuentra en la zona mesetaria de nuestro país. El terreno central y llano de la península, y también cruce de caminos, invitaba a pensar a aquellas civilizaciones en maneras de asentarse en la zona preparándose para cualquier eventualidad o batalla cuidándose de asedios varios. Pero no podemos caer en el error de asociar necesariamente las fortificaciones a las construcciones militares. En algunos casos, se amurallaban terrenos como simple defensa o incluso, como en el caso del Torreón de Pinto, se considera su estructura como una torre señorial o incluso cárcel para prisioneros como la misma Ana de Mendoza, Princesa de Éboli. Cultura e interés cercanos a nosotros, pero muchas veces olvidados por lo cotidiano de su presencia. Por eso, hoy nos detenemos en esta construcción haciendo también una breve avanzadilla como invitación a conocer las fortificaciones de nuestra capital.


El Torreón de Pinto o Torre de Éboli se presenta imponente ante nosotros. Presidiendo la localidad desafiante e intimidadora, sentimos el poder de la fortificación abstrayéndonos en pensamientos sobre otra época. Dicha construcción se encuentra a día de hoy en un buen estado de conservación, habiendo sido sometida a varias restauraciones a lo largo de su historia desde 1359 hasta nuestros días. El torreón es de propiedad privada, utilizado como vivienda, estando prohibida la entrada, además, las vistas desde el exterior son bastante malas.
Aun bajo su buen estado de conservación, desde sus caras principales se puede apreciar perfectamente como la fachada y almenas presentan signos de asedios, así como el deterioro de los dos escudos que originalmente tenia estando hoy prácticamente difuminados. Sin lugar a dudas, el transeúnte imagina unas mazmorras frías y húmedas albergando el sufrimiento de los cautivos dándole aún más énfasis a la teoría del miedo y la conspiración en los años del sometimiento monárquico. El interior de los castillos, no debía de ser ninguna pradera, hoy en día son vestigios de otro tiempo, cultura y eslabones de otras generaciones, pero a gente como yo nos da un respeto bárbaro el pensar sobre que se escondía tras esas piedrucas tan blancas y consistentes como el tiempo.

Aunque me agrada todo el asunto castilleril, lamentablemente ni mucho menos soy un entendido. Por ello, os dejo un enlaces en el que describen el Torreón de Pinto con toda serie de detalles y tecnicismos dando datos sobre fechas, prisioneros, divagaciones e incluso sobre el posible conjunto fortificado que acompañaba a la torre y que hoy ya no existe. También, os facilito la Ruta por los castillos, fortalezas y atalayas de la Comunidad de Madrid elaborada por el Consorcio Turístico de Madrid y explicada en este caso por Wikipedia. Seguro que visito unos cuantos…

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